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La intolerancia
Ser intolerante a la lactosa significa que en nuestro Intestino (intestino delgado) no hay suficiente lactasa para descomponer la lactosa consumida.

La lactosa es el azúcar natural presente en la leche de todos los mamíferos. (Mujer, cabra, vaca, oveja). Es un azúcar que se compone de glucosa y galactosa.

La lactasa es la enzima (el obrero, el trabajador) que produce el intestino
delgado se encarga de descomponer la lactosa en glucosa y galactosa para que cuando pase al intestino grueso puedan ser absorbidos en sangre por nuestro organismo.

Cuando nos falta lactasa, la lactosa no descompuesta pasa al intestino grueso provocando molestias digestivas, ya que se fermenta por las bacterias de la flora intestinal y da lugar a ácidos orgánicos, gas (hidrógeno) y agua. Como los ácidos pasan al colon con el hidrógeno de la fermentación producen las molestias gastrointestinales: dolor, distensión abdominal, espasmos, diarreas ácidas, flatulencia, .., incluso náuseas y vómitos.

Estos síntomas pueden aparecer entre 15 minutos y 2 horas después de haber ingerido el alimento con lactosa y volver entre3 y 6 horas más tarde.

Debemos tener en cuenta que la intensidad de los síntomas varía dependiendo de la cantidad de lactosa ingerida y del grado de intolerancia individual. La sensibilidad a la lactosa puede variar ampliamente, puede también cambiar con el tiempo y con el estado general de salud.

Hay diferentes tipos de intolerancia a la lactosa:


- 1 - deficiencia primaria de lactosa o genética:
1.a. Deficiencia de inicio precoz: deficiencia congénita de lactasa. Es muy poco común y se inicia con la primera toma de leche del recién nacido provocan síntomas severos que conducen a la desnutrición

1.b. Deficiencia de inicio tardío: que comienza casi inmediatamente después del destete y se manifiesta normalmente antes de la edad adulta. Se produce una pérdida progresiva de la producción de la lactasa, y por tanto una pérdida gradual de la capacidad de digerir la lactosa

- 2-Deficiencia secundaria de lactasa: generalmente es una condición temporal causada por un daño en la membrana del Intestino delgado.
Las personas con infecciones gastrointestinales o desnutrición son particularmente vulnerables este tipo de deficiencia (otras causas pueden ser la celiaquía, la APLV, o la cirugía gastrointestinal

- 3-Deficiencia funcional de lactasa: aquellas personas que tienen un vaciamiento gástrico muy rápido y el tiempo de contacto con la enzima no es suficiente para desdoblar la lactosa.

Para evitar los desagradables síntomas dejamos de tomar lácteos pero esto puede ir en detrimento de nuestra salud, ya que los lácteos aportan nutrientes esenciales para nuestro organismo como proteínas de alto valor biológico, micronutrientes como el calcio, el fósforo, el potasio y el yodo y vitamina A, D y vitaminas del grupo B.

Los lácteos cumplen funciones específicas en diferentes momentos de nuestra vida. En el embarazo y la lactancia nos ayudan a cubrir la necesidad de nutrientes esenciales y evitar la descalcificación. En la infancia y la adolescencia colaboran en la formación de los huesos y los
dientes. Para las mujeres en la menopausia sirve para cubrir las pérdidas de calcio y evitar problemas como la osteoporosis.

** Nunca debemos confundir la intolerancia a la lactosa con la el • alergia a la proteína de la vaca:

- En la intolerancia a la lactosa los síntomas son sólo a nivel gastrointestinal, sí invalidan pero no comprometen la vida.
Normalmente va apareciendo con la edad
- La alergia aparece por una reacción del sistema inmune, y como alergia que se puede comprometer la vida. Es casi, exclusivamente en edad infantil.

Mucha gente aún no lo sabe, pero los genes de las personas con intolerancia a al lactosa son los genes originales de la raza humana y que no se ninguna enfermedad (el 75% de la población mundial se IL), sino un mecanismo natural que indica que hay que parar la lactancia.
De hecho, aunque pueda resultar sorprendente, la intolerancia a la lactosa es la regla en la mayor parte de regiones del mundo, no la excepción
Sin embargo, los que son capaces de digerir sin problemas los productos lácteos no son mutantes ni más evolucionados
sino que su capacidad es tan sólo un producto de la selección natural, una prueba más de que somos especies biológicas en constante cambio y evolución (por si alguien lo dudaba ...), y de que ésta sigue actúan en nuestros días.

La lactosa la podemos encontrar en una multitud de productos a parte de en los productos lácteos. La encontramos en gran número medicamentos que llevan como excipiente para darles estabilidad. Hay alimentos que no son derivados directos de la leche, pero pueden contener lactosa, ya que se utiliza como conservante, como aditivo o para que los procesos de elaboración se acorten, como en el caso de la curación de los embutidos. (Bollería, cereales, charcutería, chocolates, galletas, golosinas, cremas, salsas, conservas, panes, harinas, pastas, arroces, postres, precocinados ...)
Si tenemos dificultad en digerir la lactosa y nos provoca molestias se puede seguir una dieta a base de lácteos a los que se les haya eliminado la lactosa y que mantienen todos los beneficios de la leche. Así mientras nos beneficiamos del calcio y de las proteínas de alta calidad de la leche y sus derivados podemos seguir disfrutando de unas perfectas digestiones.
Aparte de los lácteos sin lactosa hay  otros alimentos que nos pueden aportar calcio a la dieta como las espinacas, las acelgas, el huevo, las sardinas con la espina, los garbanzos o las nueces.

El método más utilizado para la detección de la intolerancia a al lactosa es el del Hidrógeno espirado.


Fuentes de calcio además de los lácteos:

* Verduras y hortalizas: espinacas, col rizada, la cebolla y los berros. También el brócoli, la acelga y el cardo
* Legumbre: judía blanca, garbanzos cocidos, lentejas y soja.
* Fruta: frutos secos como las nueces, las avellanas y los pistachos. Algunas frutas frescas que contienen calcio aunque en menor cantidad son: las fresas, el higo, el limón, el mango y las manzanas
* Los lácteos: los quesos curados suelen tener más cantidad de calcio que los frescos y los que más calcio aportan son el Emmental suizo y el parmesano.
* El huevo
* Pescado: anchoas, sardinas, lenguado, salmón, besugo. Gambas y langostinos, almejas y berberechos, pulpo, mejillones, vieiras y ostras

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